Cruzar el riel · nov 19, 05:45 by Gema

Sentí la sangre fluir por lo canales de mi cuerpo, mientras avanzaba (dos, tres, cuatro, cinco pasos). Sentía la luz (seis, siete pasos) y el calor del sol sobre mi cara. Caminaba abstraída en los más burdos pensamientos (ocho pasos): debía poner el reloj a la hora que marcaba el servicio del 112, cuya voz había escuchado segundos atrás (nueve, diez, once, doce). Sólo de esta manera me aseguraría llegar a tiempo (trece, catorce… catorce…)... en este momento un sonido interrumpió mis pensamientos. Me detuve por instinto, miré hacia la derecha en busca del sonido, reconocí que se trataba del tren… y crucé el riel del ferrocarril (quince, diesciseís). Avancé seis pasos en dirección a mi deber, sin sentir otra cosa que malestar con el mundo, consecuencia de haberme cruzado dos pasos hacia atrás con un mendigo.
Avancé un paso más (¿ahora son veintitrés?) y sentí un golpe aterrador y paralizante.
Simultáneamente, un auto había chocado contra el tren que sólo seis pasos atrás, y unos cuantos segundos menos, me habría podido lastimar a mí.
En esencia, no me había detenido más que por instinto frente a la línea, crucé (quince, diesciseís pasos), y seguí avanzando.
A mí no me había sucedido nada, pero… ¿sería siempre igual? Hoy ya había sentido el látigo del asombro en mis venas, ¿pasaría a sentir más que eso?
Seguí caminando sin mirar hacia atrás… pero ese día puedo asegurar que recuerdo cada paso que di (¿pasos hacia la salvación?), y el terror prendido en mis venas, como un tatuaje imborrable.

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