Hombre que mira pasar · nov 13, 17:37 by Gema

Estar a la altura de los pies es una vocación poco tradicional.
Quizá lo es más, si se practica permanentemente, si no se trata de una condición transitoria, ni brinda la invaluable oportunidad de levantar el rostro y proyectarse más allá de lo que se mira en el rango cotidiano.
Pero el hombre que motiva mis líneas mira pasar las horas, las personas, los días, sin intimidarlos ni perseguirlos.
Por el contrario, parece sentirse complacido, sintiendo el calor, el frío, la luna y el sol de los 365 días, en soledad.
Quizá su complaciente sensación se deba al motivo de encontrarse diferente a la media de las personas, todas las que corren ante sus ojos, mientras él presencia la vida pasar, en total quietud.
Quizá se deba a la certeza de que él no será transitorio, no por encontrarse situado sobre el suelo que recuerda proezas de juventud, sino por nadar sobre las aguas y ser sitio de refugio para los solitarios que caminan.
Quizá se derive de no conocer eso que “llamamos espacio vital”, el que defendemos, obstinados, y en su lugar permitir que a su lado esperen los hombres, buscando vislumbrar esa presencia que los libera con un beso.
Estar a la altura de los pies es una vocación poco tradicional…

  1. claro… en una isla de madera esperando ser liberado por su amada. Ya que había sido convertido en estuata por un niño que apenas y sabía caminar.


    thar    nov 13, 17:58    #
  2. Tú sabes lo que para mi significa “estar a la altura del betún”, pero esta perspectiva tuya es nueva y me aporta otra visión, mucho más positiva, de esta no tradicional vocación.
    ¿Me dirás “en secreto” tu fuente de inspiración?


    mami    nov 13, 21:05    #
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