Lecturas diferentes · nov 22, 14:18 by Gema
Al asomarse a través del cristal que separa al observador de la realidad de cuarenta personas sentadas ante una computadora, cabe preguntarse si realmente las interacciones que en este espacio se desarrollan conservan su esencia inesperada, tan humana, o más bien forman parte de rutinas, actos programados y metódicos.
En un contexto por demás sombrío e impersonal (el cuarto piso de un edificio, espacio “habitado” diariamente por cientos de personas, y constituido por lo tanto en una zona de tránsito) se descubren todavía atisbos de originalidad, acontecimientos extraordinarios en el marco de lo ordinario.
Una mirada, una sonrisa, la fortuna de encontrarse a un amigo a quien no se ve hace mucho… todos estos actos son verdaderos respiraderos cotidianos, frente al agobio de “lo que hay que hacer”, “lo que se debe terminar”
En estos momentos, se evidencia que los espacios definidos como los más rutinarios, los más agobiantes, lo son justamente porque no nos “autorizamos” hacer lecturas diferentes de ellos, porque no percibimos lo increíble de un rayo de luz que atraviesa el cristal y se refleja en la pantalla del monitor que observamos… quizá hace demasiado tiempo.







Hacer “endecasílabos” de la prosa ordinaria. ¡Es un descubrimiento extraordinario! Felicitémonos cuando lo logramos.
— mami nov 27, 18:49 #
Verdad que si Gema!No nos damos cuenta de todos esos espacios que nos rodean constantemente y que forman parte de nuestra identidad social.Muy interesante ;)
— Yaha nov 30, 22:38 #