Nunca lo vieron · nov 16, 14:09 by Gema
Como una concreta muestra de nuestra era de la sobremodernidad se desprende este cuadro, tan tradicional en nuestros días, pero no por ello menos impactante y doloroso.
Pasaron frente a él e inclusive lo oyeron arrastrar, con un sollozo interminable, la pesadez interminable de su soledad.
La acompañaron en el trayecto las rocas que, asidas al fondo de cauce, daban un poco de humanidad al trágico recorrido de esas aguas a través del campus de la Universidad.
Al menos con su presencia en el lugar, esas rocas recordaban al agua, ahora tan sucia, tan despreciada, lo cálido que es estar en contacto con algo que no sea artificial (ya que abundaba en el río lo plástico, se estaba en riesgo de olvidar aquella sensación)
Rememoraba con cada una de esas caricias, la de la piel de los niños y niñas que, años atrás, evadían los regaños de sus padres para de esta manera reunirse a jugar en la “poza”. La imagen se reproducía en cada uno de los tantos barrios que atravesaba en su recorrido por lo que ahora es una ciudad.
En contraste, nuestros días …
Hoy, aquel riachuelo estaba tan seguro de que el grupo que acababa de pasar frente así no lo notó, no lo escuchó suplicarles remontarse a la imagen del pasado.
Aquel grupo de personas que suponía estarían más conscientes de que allí estaba, de cuánto necesitaba que otra mano lo retuviera antes de caer al vacío del café infinito.
Pero el grupo siguió avanzando, entre risas y libros… no era extraño… ellos nunca lo vieron.






