Presagio · jul 6, 19:41 by Gema

El sueño era mucho peor que la realidad. En una noche soñó aquello que ni en sus peores momentos de plena conciencia se habría atrevido a pensar.
Lo peor no había sido aquella pesadilla, sino entender, al despertarse, que el motivo de su mal sueño eran las últimas palabras que había escuchado ese día.
Bien sabía que era su responsabilidad. Finalmente muchas veces le habían dicho que desde el momento en que ella planeaba irse a dormir caía en un estado de semi-inconsciencia, en el que lo único que estaba claro para ella es que necesitaba acostarse, cobijarse bajo una tonelada de cobertores, y desconectarse.
Aquella noche no había sido diferente, con la excepción de que momentos antes de caer en la semi-inconsciencia había hecho una llamada perturbadora. Fue breve, pero suficientemente intensa para acabar con su tranquilidad.
Curiosamente no le robó el sueño (¿habría en el mundo algo capaz de hacerlo?), pero sí se coló en sus mundos secretos, y recreo lo que para ella era peor que la más dura realidad.
De tal intensidad fue su sueño que cuando se despertó al día siguiente dudó si abría los ojos a la realidad o a la ficción.
Sentía sus ojos extrañamente húmedos y su boca tan reseca como cuando hablaba y reía por horas. Pero aquello no importaba, no al lado de su sensación de intranquilidad, que la hacía entender que aquello, más que un sueño, era un presagio.

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