La tinta corrió a tus pies · nov 27, 05:09 by Gema
Antes había escrito sobre una “Tarde de viernes”... pero ésta era tan diferente. De aquella guardaba una secuencia de imágenes agolpándose una tras otra en su mente, de ésta, la certeza de que terminaría tan mojada que la tinta de su libreta iba a correr bajo sus pies, como el recuerdo más certero y punzante de la imposibilidad humana de controlar lo que es tan enteramente natural.
En ese instante se imaginó tirándose al suelo, en un intento por recuperar la tinta de lo escrito. Al menos trataría de manchar su piel, para que ese tatuaje espontáneo perpetuara la idea que se había llevado la lluvia.
Al plasmarla en su piel, estaba segura de que lograría hacerla regresar a su torrente sanguíneo, y de allí sólo tendría que dar un paso para reincorporarse al mundo de sus ideas.
Se deleitaba pensando en el plan de su venganza contra quien liberó a su tinta, cuando un “disculpe” la trajo de vuelta a la realidad (¿acaso existe?).
Miró su reloj y se dio cuenta de que era tarde. Tomó su sombrilla entre las manos, y avanzó rápidamente a través de la Soda y hasta llegar al Pretil. Continuó caminando, y entre sus adjetivos ya no figuraba los que planeaba utilizar para atacar aquella lluvia. Al fin, era ésta la que le había asegurado una buena historia.
Esta iniciaría con la frase: “De pie, miraba a la gente pasar por el Pretil, cuando la tinta abandonó mi universo, y corrió hasta tus pies”
Dejó de esquivar los charcos de agua, cerró su sombrilla y ante la mirada atónita de todos empezó a girar bajo la lluvia.







¡Lindo! Te hubiera querido acompañar en ese girar bajo la lluvia, dejando que el agua se deslizara por la cabeza, los hombros, los brazos… limpiando, refrescando, vitalizando… ¡Agua clara que da alegría, agua fresca que produce deleite! Dios nos conceda cada día un montón de agua bendita!
— mami nov 27, 18:54 #